Document Type

Article

Publication Date

2002

Abstract

Muchas veces el recorrido por las aulas deja a los alumnos, y posteriormente graduados, con la misma sensación que deja esta anécdota (que, dicho sea de paso, es real). Hay preguntas y conceptos que aparecen ante nuestros ojos en las Escuelas de Derecho y que no guardan relación con lo que estamos viendo o que no tienen ninguna utilidad práctica.

Pero además esas preguntas, sin perjuicio de su impertinencia al tema que fue objeto de evaluación, reflejan la capacidad del conceptualismo para llevarnos a preguntas sin respuestas. Era evidente que luego de respuesta a la primera pregunta el alumno estaría en incapacidad total de dar respuesta a las demás. El arte del juego no era encontrar respuestas, sino preguntas sin respuesta.

La educación legal no escapa a esta concepción, y por el contrario suele reforzarla. Es que no podemos desvincular la enseñanza legal de la concepción que tenemos del propio Derecho. Finalmente una universidad forma abogados para que, valga la redundancia, actúen como abogados y los abogados actuamos en el contexto de un Derecho definido en una realidad. Pero debe ser un Derecho para encontrar respuestas y no solo preguntas sin solución.

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Paper presented as part of the panel on “Legal Education” at SELA 2002, Law as Object and Instrument of Transformation in Punta del Este, Uruguay

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