Authors

Carlos Patrón

Document Type

Article

Publication Date

2006

Abstract

Las fuentes de agua fresca son abundantes en el Perú, sin embargo los peruanos tienen el segundo nivel de acceso más bajo a agua potable y desagüe en Sudamérica. Sólo el 72 por ciento de los hogares tienen acceso a agua potable por cañería (pero no se atreven a tomarla del grifo) y sólo el 51 por ciento tiene acceso a alcantarillados. De acuerdo a estimaciones gubernamentales, el 40 por ciento del total de agua distribuida no es facturada debido a pérdidas y conexiones informales.[1] Las estimaciones actuales proyectan que el Perú requiere invertir US$4.6 mil millones en infraestructura sólo para alcanzar los niveles de agua por tubería y alcantarillado de Colombia y Chile.[2] Los opositores a la privatización del sistema estatal de agua y desagüe (principalmente los sindicatos de las empresas estatales y defensores de consumidores de clase media con acceso a agua potable y alcantarillados) sostienen que el agua es un derecho humano, no un “commodity”.

[1] Ver Private Investment In Peru's Water Industry, The Economist (16 de febrero de 2006), pp. 36-38.

[2] Estimaciones del Instituto Peruano de Economía.

Comments

Paper delivered at SELA 2006, Executive Power, in Bogotá, Colombia, as part of the panel on “The Scope of the Executive Power.”

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