Document Type

Article

Publication Date

2010

Abstract

En este trabajo quiero poner en cuestión la comprensión canónica de la prisión en nuestra práctica jurídica y en su enseñanza en las escuelas de derecho. La sensación que pretendo comenzar compartir de modo más sistemático con estas líneas es que nuestro discurso jurídico penal limita exageradamente, o llanamente impide, la posibilidad de la práctica legal de discutir la prisión. De esta forma, un instrumento rudimentario y brutal como la cárcel continúa siendo sin mayores objeciones el recurso ordinario del derecho penal, y no hay nada en el horizonte todavía que anticipe su interpelación crítica en el terreno legal y por parte de los operadores legales.

El derecho penal tolera con naturalidad el hacinamiento, la muerte, la violencia y la corrupción muros adentro. Cualquier persona sabe—y cualquier abogado, juez penal, legislador, o profesor de derecho penal, más aún—que la cárcel es selectiva y violenta y que las garantías de la Constitución valen bastante menos muros adentro. Todos sabemos que las posibilidades de control judicial sobre la prisión son mínimas y que en las cárceles rigen reglas propias, al margen del derecho estatal, en un experimento siniestro de pluralismo legal.

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Trabajo presentado en el SELA 2010, dedicado al tema de Inseguridad, democracia y derecho en Santiago de Chile como parte de la sesión sobre “Equality and Punishment”.

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