Document Type

Article

Publication Date

2011

Abstract

La religión ha sido y continúa siendo una fuerte muralla de cultura liberal y democrática en los Estados Unidos. Esta beneficiosa relación no resulta ineludible, por el contrario: es contingente en tanto depende de la realidad histórica, social y política de una comunidad en particular. Que el fanatismo, la organización y la autoridad religiosa pueden amenazar los valores democráticos es algo demasiado evidente en la historia de numerosos países. Mi punto, por ende, no es que la religión y la democracia sean necesariamente compatibles, puesto a que enfáticamente no lo son. En cambio, sostengo que ciertas características que discutiré por separado de la sociedad estadounidense contemporánea y su derecho han contribuido a un esquema en el que la religión y la democracia liberal se refuerzan mutuamente y se hacen más fuertes. Asimismo, considero que tales características se encuentran tan arraigadas en la vida estadounidense que este esquema –relativamente escaso, fortuito, y de algún modo inexplicable (aún aceptando los análisis socio-científicos de variables cuantificables)[1]– probablemente se mantendrá en el tiempo.

[1] Ver, por ejemplo, Kenneth D. Wald & Allinson Calhoun-Brown, Religion and Politics in the United States, 6ª edición, 2011.

Comments

Trabajo presentado en el SELA 2011 en San José, Costa Rica, como parte de la sesión sobre “La fe y la política”.

Share

COinS